La imprenta en Europa se desarrolló en el auge del, sin embargo, los primeros impresos de Guyanés Gutenberg como la utilizaron un estilo de letra del período llamado Texture, Fracture o estilo Inglés antiguo. Durante la, la cultura del libro giraba en torno a los monasterios cristianos, los cuales podría decirse hacían de casas editoriales en el sentido moderno del término. Los libros no eran impresos, sino escritos por monjes especializados en esta tarea que eran llamados ellos desarrollaban su trabajo en un lugar implementado en la mayoría de los monasterios llamado que contaba con una biblioteca y un salón con una especie de escritorios similares a los de las iglesias de la actualidad. En este lugar, los Monjes transcribían los libros de la biblioteca, ya fuera por encargo de u otro monasterio. Durante el Gótico, Europa retornó paulatinamente a un sistema económico dependiente de las ciudades y no del campo como lo fue tradicionalmente durante casi toda la Edad Media, lo que determinó el nacimiento de los, los cuales dieron paso a una mayor producción de libros. Los libros, generalmente religiosos, eran encargados por patrones pudientes a un gremio de artistas de libros, los cuales tenían especialistas capacitados en letreros, mayúsculas decorativas, decoración de letras, corrección de galeras y encuadernación; al ser este un proceso totalmente artesanal, un libro de 200 páginas podía llegar a demorarse de 5 a 6 meses, y se requerían aproximadamente 25 pieles de carnero para hacer la donde se escribía e ilustraba con témpera de huevo, guaché y una primitiva forma de óleo. Las ciudades que más se fortalecieron durante el periodo Gótico, fueron las de Europa del norte, como lo son y un gran número de ciudades alemanas, las cuales fueron las primeras que adoptaron el sistema gremial; además de esto, la ciudad determinó el nacimiento de las universidades, lo cual hizo aumentar la demanda de manuscritos y planteó la necesidad de encontrar un nuevo modo de producción de libros, masivo y mucho más económico.